Agave: nombre genérico que fue dado a conocer científicamente en 1753 por el naturalista sueco Carlos Linneo, quien lo tomó del griego “agavos”, y que alude a “algo admirable o noble”.

Espadín: Nombre otorgado por lo delgado y largo de las pencas que asemejan espadas.

El mayor volumen de producción mezcalera en el país corresponde al maguey espadín, debido a sus altas propiedades de reproducción, azúcares, peso y volumen. El proceso de reproducción de los agaves se dá por dos formas: por inflorescencia y por hijuelos que suelen ser genéticamente homogéneos.

Las plantas de cultivo son todas de la misma edad. La temporada de siembra comienza en los meses de abril o mayo, antes del inicio de las lluvias. Al llegar a la madurez, a partir de 8 o hasta 12 años, la planta acumula energía en forma de azúcar en su corazón o piña, materia esencial para obtención del alcohol. Ese es el momento de la cosecha o corte, antes de florear o formarse el quiote.

Para la conservación de los magueyes mezcaleros silvestres que se reproducen solo por semilla, este es el principal problema, ya que las plantas que se utilizan no alcanzan a florecer y por lo tanto no dejan descendencia.

Por esta razón en CEMOSA, consientes de esta problemática y comprometidos de manera sustentable a la reproducción por cultivo de nuestras plantas, estamos dedicamos a la siembra y cultivo de esta noble especie: espadín. Evitando así la desaparición forzada de variedades silvestres de agave, que si bien aportan diversidad al mezcal, son de distribución muy escasa y de producciones regionales limitadas.